1 nov. 2010

Y suenan cadenas...

Sigo caminando hacia delante, y pese a que mi camino parece que se resquebraja y desmorona un poco, no tengo miedo a caer...ya no. Me da lo mismo si llego al final o no. Solo tengo en mente seguir adelante todo el tiempo que pueda sonriendo y sin detenerme ante nada.

A cada paso que doy, parece que voy más lento, pero da lo mismo, no me preocupa la velocidad ni la distancia, solo no detenerme, no dejar que me atrape la oscuridad que viene, aunque si lo hace, me es indiferente.

Si de nuevo vuelvo a caer ahí, no sé si pelearé de nuevo por salir, o dejare que ella tome el control y haga y diga lo que yo no puedo. Si dejaré todo de su mano y no me preocupare del daño que haga ni a quien se lo produzca.

A cada paso que doy, siento que me pesa más el cuerpo, que se me para un poco más el corazón y que se nubla un poco más mi mente. Siento como esa oscuridad me hace ir más lento y se acerca inexorable, como si me atrajera de algún modo.

Ya no tengo fuerzas para correr. Lo siento por aquellos a los que haga daño. En el poco juicio que me queda, quiero deciros desde el fondo de mi corazón que no quiero heriros, pero ya no tengo ánimo para seguir aguantando y luchando contra este odio en mi interior, que crece a cada día. Seguiré sonriendo, pero no luchando.

La luz se apaga a cada paso que doy con un suave tintineo. Y es que a cada paso que doy, suenan cadenas...

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