21 jul. 2010

Acecha la oscuridad y el miedo

Una de la mañana. Rodeado de oscuridad. En la piscina, en el campo. No veo absolutamente nada, solo la pantalla del ordenador. La única luz que ilumina el lugar es la de la pantalla y la de la luna llena. Hablando con gente mientras te imaginas todo lo que puede estar pasando a tu alrededor y lo que puede haber acechando la noche. De repente, un extraño ruido me llama la atención, el movimiento de las hojas. No, no es aire. Era una noche sin aire, calmada. Me asusto y miro haber que es. No veo nada y sigo con mis conversaciones. Al rato, ese ruido se repite y es más fuerte. Decido coger el ordenador e iluminar el sitio donde se hallaba ese ruido, no veía nada. Decido contárselo a la persona con la que estaba hablando. Ella también se empezó a asustar. A partir de ahí empiezo a imaginarme cosas y me pregunto: ¿y si hay alguien detrás de mí? , ¿y si alguien está pensando darme un susto sin que me entere?, ¿y si de repente algo me coge por la espalda?, ¿ y si esta zona está llena de espíritus?....Son cosas casi irreales, pero cuando estás en el caso que estaba yo seguro que te haces las mismas preguntas. Esas preguntas me empezaron a inquietar. Llega la hora de subir a casa. Me despido. De repente, el ordenador se me apaga (la batería) y los perros empiezan a aullar al unísono. Todo oscuro y una piscina delante de mí. Podía caerme a ella por culpa de la falta de luz. Decido abrir los ojos lo máximo que pude. Me dirijo hasta la casa, y al fin, llegué. Todo quedo en una anécdota. Con todo esto averigüé una cosa: la mente puede llegar a dominarte y a hacer que te imagines cualquier cosa que no sea real y hay que hacer lo que se pueda para que eso no pase, uno lo podría pasar muy mal.

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